Ayer se los decía a los compañeros. En la Asamblea del Comité de Base, cuando pretendían honrarme con ofrecimientos de Secretarías para el venidero 25 de Agosto. Gracias compañeros, pero me siento cómodo, muy bien, desde este ámbito, -esto es- la Asamblea del Comité de Base, no hay nada más LLANO, nada más PROFUNDO que la Asamblea del Comité. Es en ella que hago falta. Y no tuve que explicar la aparente contradicción entre ambos términos.
Creo que tampoco hace falta explicar la constatación de mi cena de hoy.
No hay nada más SENCILLO ni nada más COMPLEJO que el pan y el queso. El queso cortado en bocados generosos, el pan tipo francés, cortado con la mano. Que nunca falte... el vino. Pareciera que algunas pocas cosas sencillas son todo lo requerido para hacernos plenos. En ocasiones se nos presentan en binomios y en ocasiones en triadas. El pan, el queso , el vino. El Comité, la Asamblea, el Compañero. Es a otros el Padre, El Hijo y El Espíritu Santo. A veces en binomios Sol y Luna. Solsticios y Equinoccios. El Bien y El Mal. El Código Binario. En fin, podríamos seguir no sin riesgo de aburrirnos. Lo que nos hace plenos, felices, en general está conformado por dos o tres unidades o dos o tres conjuntos de unidades. Hay veces en las que esa sensación de plenitud se alcanza con la SENCILLEZ y la COMPLEJIDAD de una mujer. Es en esos casos donde no hay binomio o triada, sino unidad, y es sin duda donde todo se complejiza.
